RÁPIDOS Y FURIOSOS
El automovilismo en Panamá es un deporte y un negocio que mueve unos 80 vehículos que gastan 720 mil dólares en las competencias anuales
LA PRENSA / Jihán Rodríguez
CORREDORES. En Panamá hay unos cien pilotos de carreras que tienen entre 20 y 65 años de edad.
LA PRENSA/Archivo
FANATICADA. Unas 2 mil 500 personas se trasladan hasta la pista de Río Hato para ver las competiciones. L os márgenes son “irrisorios”. Cada piloto gasta varios miles de dólares al año con tal de que su bólido esté en la pista. Muchos se han retirado, pero los más apasionados se resisten a abandonar el mundo del automovilismo.Los pilotos del patio saben que las probabilidades de convertirse en campeones de Fórmula-1 y devengar 77 millones de dólares al año (como Michael Schumacher en sus buenos tiempos) son casi inexistentes.Aquí en Panamá se corre en las pistas por “puras ganas”. El premio –un trofeo y 700 dólares al primer puesto– realmente no es un incentivo significativo.Si se sacan las cuentas los dueños de carros de carrera invierten más en la preparación y mantenimiento de sus vehículos, que lo que reciben a cambio si su bólido llega primero a la meta. Para muestra un botón.Dependiendo de cada categoría, el gasto principal está en adquirir el vehículo.En la categoría Gran Turismo o GT, los automóviles cuestan entre 60 mil y 200 mil dólares. Los Evolution de paquete pueden llegar a costar unos 90 mil dólares. Los carros que corren en las pistas del país normalmente son Toyota, Nissan, Honda y Porsche. El precio mínimo que se consigue en el mercado por alguno de los modelos es de 25 mil dólares, pero varía “según lo que se le quiera poner al carro”, dice Claudio Lo Polito, conocido como la leyenda del automovilismo nacional.Definitivamente, este no es un deporte barato. Y las cuentas apenas comienzan.CORREdoresEl mercado local de automovilismo se compone por unos 100 pilotos y 80 vehículos ubicados en las distintas categorías de competencia.Para estar en una carrera el piloto necesita varias cosas. La atención se centra en el vehículo.“Si se quiere tener un vehículo competitivo, al menos algo, –dice Lo Polito– hay que gastar unos 10 mil dólares adicionales. Y no estamos hablando de carros modificados que cuestan entre 50 mil y 70 mil dólares”.Si no se cuenta con mucho presupuesto, en términos generales, el paquete es el siguiente: se compra un vehículo de 40 mil o 50 mil dólares y se hace todo lo posible por conseguir patrocinadores que ayuden a prepararlo.Paguen por míConquistar a un patrocinador no es asunto fácil. Oscar Terán, piloto de 24 años de edad, no logró conseguir patrocinio en Panamá a pesar de que salió a competir en una carrera –categoría Fórmula– en México.Competir fuera del país le da cierto prestigio al piloto. Sin embargo, dice Terán, como “Panamá es un país tan chiquito es difícil encontrar alguna empresa que esté dispuesta a invertir en un bólido”.Terán estudia administración de empresas –los pilotos no pueden dedicarse solamente a las carreras para vivir–, pero con el apoyo de su familia adquirió un vehículo de 35 mil dólares que corría en campeonatos de Estados Unidos.Para empezar a correr se buscan ofertas de buenos vehículos y poco a poco se le hacen mejoras o se intenta reemplazarlo por otro mejor. De ahí la importancia del patrocinador.Melissa Stanziola, gerente de Mercadeo y Publicidad de Auto Centro, S.A., dice que efectivamente muchos pilotos buscan el patrocinio de la empresa, pero como se trata de un mercado pequeño hay que escoger preferiblemente a los mejores.Por lo regular, Auto Centro opta por patrocinar a los pilotos que van destacando en las competencias. La empresa invierte (en distintas formas) más de 5 mil dólares por carrera, asegura Stanziola.“Si bien la inversión es alta, el retorno es bueno, principalmente en el fortalecimiento de la marca”, explica la ejecutiva.Las carrerasEste es un mundo que prácticamente no se conoce afuera de las pistas, pero que involucra mucho dinero, especialmente cuando se trata de organizar los eventos, señala Eduardo Neyra, uno de los socios de Eventos Automovilísticos, S.A.Neyra, organizador de las carreras de circuito en la pista de Río Hato, explica que la organización de cada carrera implica conseguir el permiso de la Dirección de Aeronáutica Civil (para usar la pista) y también de los bomberos, policía y protección civil.Entre preparar la pista y reunir a los competidores y fanáticos se gastan varios “miles de dólares”. Neyra no precisa cifras totales, pero dice que por cada carrera hay patrocinios de mil 500 dólares y 3 mil 500 dólares, según el paquete promocional que elija el patrocinador.A cada evento asisten unas 2 mil 500 personas, de las cuales mil 800 pagan cinco dólares por precio de entrada general y las 700 restantes pagan 20 dólares en puesto preferencial.En el último año la asistencia a este tipo de eventos ha disminuido, confirma Neyra, entre otras cosas por el aumento del precio de la gasolina, ya que trasladarse en grupo hasta Río Hato (donde se hacen las carreras de circuito) no sale barato.Es por ello que en el sector no se habla de otra cosa que del proyecto Autódromo Intercontinental de Panamá que –se supone– se inaugurará a medidados del 2006.El proyecto, que costará entre tres millones y cinco millones de dólares, empezó hace un par de años, pero se detuvo por problemas económicos.Cuanto más corres, más gastasLos gastos de mantenimiento de los carros de carrera incluyen: cambio de llantas (cada una cuesta entre 175 y 300 dólares, dependiendo de la marca) y de repuestos de otras piezas clave; ajuste de las suspensiones y de las computadoras, entre otros.Sólo en un fin de semana de competencias el dueño del vehículo gasta en mantenimiento “no menos de 5 mil dólares entre llantas, gasolina y transporte”, asegura Yossy Ángel, mecánico especialista en carros de carrera.Por este tipo de trabajo hay mecánicos especializados que cobran mil dólares el día. Otros –la mayoría– cobran unos 500 dólares por el trabajo del fin de semana completo.El salario de los mecánicos es uno de los rubros más elevados dentro del presupuesto para el mantenimiento del vehículo. El otro rubro fundamental es el pago de la gasolina. El galón de gasolina especial que utilizan estos vehículos, que se llama VP Rating, cuesta entre 8.50 dólares y 10 dólares el galón. Un carro de carreras consume (entre prácticas y día del evento) unos 20 galones de gasolina.Pasión sin fama OPINIÓN El automovilismo al igual que otros deportes en Panamá se ha practicado desde sus inicios con más pasión y ganas que otra cosa. Pero pensar en hacer negocio redondo con el automovilismo es tomarse un riesgo muy grande. Sin embargo, los pilotos de carreras siguen participando activamente. Todos los años hay algo diferente: pilotos nuevos que se animan a participar, autos nuevos y más potentes. Últimamente hay pilotos que se han alejado de las pistas porque no pueden pagar los gastos de tener un auto en competencia.Un carro de carreras siempre debe estar en constante evolución. Hay que invertir en él para mejorar su desempeño, ya sea porque está entre los mejores o porque se está quedando atrás. Es un círculo vicioso que involucra muchas veces malas decisiones, fracasos y chascos que cuestan mucho dinero. El dueño de un carro de carreras debe conseguir fondos con el patrocinio de rótulos en la carrocería. En un mercado chico como el nuestro son apenas un puñado las empresas interesadas en patrocinar.Un año de competencias cuesta según el auto y categoría entre 11 mil 500 dólares hasta 90 mil dólares. En contraste, la premiación de los primeros puestos resulta más simbólica que nada.Pese al panorama actual la actividad no morirá. Lo que hay que mejorar es la infraestructura para hacer las competencias (el autódromo es una alternativa) y la reglamentación para que los competidores participen en igualdad de condiciones, ya que actualmente no existe tal regulación.El autor es empresario y piloto de carreras de automovilismo
viernes, 2 de marzo de 2007
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